domingo 28 de septiembre de 2008

La evolución del Huerto Hada Verde

Muchos de los que llegan a la antigua casa del Huerto, en el barrio de Miguel Claro en Providencia, dicen que esta es un oasis. A sólo unas cuantas cuadras hay calles de alto movimiento vehicular, ruido, personas circulando, y luego, adentrándose en las calles, la quietud del barrio hace pensar que realmente es otro lugar u otra dimensión.

El proyecto del Huerto nació hace un poco más de 2 años como un proyecto sencillo. Al principio sólo unos pocos tenían acceso a él, mayormente amigos y familiares, que veían el entusiasmo de Stephanie y brindaban su apoyo.

Con el paso del tiempo se fueron incluyendo personas interesadas que venían de fuera de este círculo y estaban dispuestos a realizar una pequeña inversión mensual. Fue así como que llegué al Huerto, cuando aún no tenía nombre oficial, ni blog, ni salía mencionado en revistas u otros sitios. Mi interés era el de apoyar (digamos económicamente) un proyecto preocupado del ambiente y de las personas. No voy a olvidar que lo veía además como la terapia antiestrés de mi pareja y el interés propio de aprender a cultivar, a conocer qué sembrar y en qué época y tener ese contacto con la tierra. Aquel contacto que tuve gracias a mi Abuela cuando yo era chica, en la parcela dónde pasé muy buenos momentos arriba de árboles o en medio de las siembras. Finalmente fue el entusiasmo y la sencillez de Stephanie lo que me motivó a acercarme al proyecto. O talvez debiera decir que no me di cuenta y el proyecto me fue envolviendo de manera silenciosa e inesperada.

Algunos dicen que existe una ley universal en que todo lo sencillo se vuelve complejo. Pienso en esto cuando imagino los inicios del Huerto y lo contrasto con lo que hoy sucede, tanto gracias a las conversaciones e investigaciones de Sofía (1) y de su trabajo en otras cooperativas, como lo que podemos ver en el interior de nuestro proyecto, reflexionando durante la planificación con Sebastián (2) y Stephanie.

El Huerto Hada Verde ha ido creciendo para tomar viva propia. Requiere cada vez más tiempo y dedicación, más ojos sobre él, más manos que trabajen, mayor inversión, mayor compromiso.

El Huerto ha dejado de ser un proyecto meramente personal para transformarse en un fenómeno, que se repite no sólo en nuestra casa, sino también en otros barrios de Santiago o fuera de él. Tiene que ver con un cambio cultural, con la preocupación de las personas en el tema ambiental, con la necesidad de organizarse comunitariamente.


Es en este cambio en la mirada de las personas, el “cambio cultural”, que existe mayor complejidad. Este proyecto comienza a exigir de cada uno de los antiguos miembros algo que llamamos “acción”, que básicamente es comenzar a desempeñar un rol activo dejando atrás aquel rol de observador inanimado.

Esto ha sido parte de mi proceso. El cambio de paradigma involucra abordar problemáticas que ya no son solamente del ámbito de la familia o trabajo sino de un colectivo. Se genera un cambio en el uso del lenguaje, pasando de un “tuyo” a un “nuestro”. Se comienza a establecer redes que se extienden fuera de los muros de nuestro jardín, ya sea por el boca a boca o por el uso de las tecnologías web y la publicidad. Comenzamos a reconocer que la suma de las partes es mayor a todo el conjunto. Se produce un “awareness” o un tener conciencia del valor de nuestro trabajo en un entorno de colaboración, y un verse a sí mismo reflejado en los demás.

El Huerto ya requiere de mayor planificación y participación externa. Se han comenzado a acercar personas interesadas en saber qué es permacultura o en crear huertos en sus casas. El llamado a talleres realizados por el Huerto ha resultado todo un éxito, lo que nos incita a preparar más actividades para el verano. Semanalmente vienen a trabajar personas a las que hemos llamado “amigos del huerto” que están dispuestas a aportar su granito de arena sin recibir nada, excepto la oportunidad de aprender del trabajo diario de un huerto.

Estamos comenzando a pensar en metas más complejas, lo que requiere de nosotros una mayor inversión de tiempo y una preocupación por el informarse y aprehender nuevo conocimientos. Para poder avanzar es necesario ordenar lo que hemos ido haciendo hasta ahora, identificando fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Esta preciosa evolución a veces es demasiado trabajo para pocas personas. Hay momentos en que pareciera que se escapa de nuestras manos y nos preguntamos si valdrá la pena tanto sacrificio y tanto tiempo invertido. Luego tomamos un poco de aire sentados frente al jardín, a esa hora en que ya el sol comienza a ponerse. Con un té en la mano pensamos que con el advenimiento de la primavera todo retomará un ritmo armónico, que nuestros socios comenzarán a participar más activamente y comenzarán a alzar la voz.

Durante esta semana, nos estaremos reuniendo para conversar y revisar lo que ha sido el Huerto Hada Verde hasta ahora y lo que se quiere lograr en el futuro. Aprovecharemos el cambio de estación, el cambio de “camas”, prenderemos unas velas, pondremos linda la casa. Será un ritual para marcar el fin de una etapa y el comienzo de otra. El rol de cada Socio es y será importante. La participación comprometida y activa hará que este proyecto comunitario se mantenga a lo largo del tiempo.

Escrito por Eli Cárdenas
Socia del Huerto//Blogmaster.

(1) Sofía Hernández es Amiga del Huerto, y trabaja cada semana con nosotros. Ella estudia Antropología y está desarrollando su tesis sobre el impacto de los huertos urbanos en la vida de las personas. Hemos publicado algunas de sus bitácoras en el blog.
(2) Sebastian Videla es Socio del Huerto desde los inicios del proyecto. Brinda su valioso apoyo en la planificación.

jueves 25 de septiembre de 2008

Programa Bazar 27 de Septiembre

BAZAR - PRODUCTOS ORGANICOS - COMIDA CASERA - TOUR - MANTENCIÓN DE BICIS
INFORMACION - DOCUMENTAL - ARTESANIAS - FRUTOS - PRODUCTOS NATURALES
Para los que vienen recién llegando, les comentamos que este sábado 27 de septiembre, se realizará el 2° Bazar del Huerto Hada Verde. La idea es abrir las puertas del Huerto, desde 10am a 5pm, para que nos puedan conocer, visitar nuestro jardín, y saber cómo funciona nuestro proyecto. Si estás interesado en trabajar en la tierra o colaborar en este proyecto, esta es una oportunidad para compartir con socios y amigos del huerto.

Además amigos y socios traerán sus productos para vender, hacer trueque, mostrar, etc. Se trata de productos que ellos mismos elaboran. Por ejemplo trabajos en lana, joyas, mermeladas, cremas, etc.

Parte de la cosecha del Huerto estará disponible para la venta y con tu aporte nos ayudarás a financiar nuestro proyecto, que es un proyecto totalmente independiente. Los productos Hada Verde estarán en un mesón especial y podrás encontrar: sales de baño, mermeladas, ensaladas, vinagres, entre otros productos. También estaremos vendiendo un rico almuerzo que irá en beneficio del Huerto!

Durante la mañana y la tarde estarán unos maestros de la bicicleta haciendo mantención de bicis a un precio de Bazar :D Trae la tuya.

AGENDA SÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE


10 a 11 hrs: Tour por el jardín

11 a 13 hrs: Taller "Espiral de Hierbas"

13 a 15 hrs: Almuerzo

15 a 16 hrs: -Libre-

16 a 17 hrs: Documental.



Dudas o consultas: llamar al 7278636.

martes 9 de septiembre de 2008

Arreglo de bicis en el Bazar


Para los interesados en ajustar sus bicis en el próximo Bazar Hada Verde, 2 fanáticos de las bicletas estarán trabajando el 27 de septiembre: Erick y Eduardo. Eduardo está estudiando idiomas y Erick es intérprete y ahora se encuentra sin trabajo. Ambos son cleteros de corazón.

Los tipos de arreglo que estarán haciendo en el Huerto serán:
  • Ajuste y limpieza de frenos
  • Limpieza "casi" completa de la bicicleta y ajustes en general de llantas, cadena, masas, etc.
  • Ajuste de partes "sueltas" tales como accesorios, rayos, asientos, etc.

Si tienes alguna duda o tu bici es un caso especial, puedes comunicarte con ellos a este mail ec.bikes@gmail.com.

El Herbarium

Stephanie pasó a buscarme cerca de las 11:30 hrs, me pidió prestada una bicicleta, ya que venía muy incómoda pedaleando en una bicicleta que se había conseguido, después de comprobar que la suya estaba pinchada.

Una vez cambiada las bicicletas, comenzamos a pedalear rumbo al Herbarium, el primer tramo por avenida Arrieta lo hicimos por la vereda, pues aprovechamos de conversar lo último acontecido en nuestras vidas. Me contó que al fin había renunciado a su trabajo como profesora de inglés en un conocido instituto, situación que la tiene muy contenta y aliviada. Ahora comienza a proyectarse con mayor entusiasmo en lo que realmente le interesa, el mundo del Huerto Hada Verde y las proyecciones que dibuja esta actividad. Por esta razón es que se sintió muy motivada ante la invitación que le hice de conocer el Herbarium, lugar del cual muchas personas nos habían hablado, destacando su hermosura, su ubicación, la dedicación del trabajo que allí realizan entre otras cosas.

Arrieta comenzaba a empinarse lentamente, ya pedaleábamos por la calle misma, Stephanie iba adelante, yo la veía desde atrás pedaleando sin problemas, mientras que mi respiración comenzaba a tomar un ritmo más rápido. El estilo de las casas variaba dependiendo del lado de la calle, a nuestra derecha, las casas se veían con más años de antigüedad, de ladrillos que recuerdan a las viviendas sociales, mientras que al lado izquierdo comenzaban a aparecer conjuntos de nuevos condominios, con guardias, portones eléctricos, con colores mostazas uniformes. Poco a poco el tránsito vehicular comenzó a decaer, de repente nos adelantaba una micro de Transantiago, pero el aire se hacía más fresco, por nuestra orilla derecha corría un hilo de agua transparente, después de la lluvia parecía una vertiente que corría estrepitosamente libre por la calle.

Nos acercábamos a la cordillera, esa sensación de frescura, de altura comenzaba a sentirse y por supuesto en nuestras piernas que ya hacían un esfuerzo importante por seguir pedaleando. Comentábamos algunas travesías que hemos hecho en bicicleta y también caminando, Stephanie me contó de la peregrinación que hizo en España, en la región de Galicia, casi un mes caminado por distintos parajes y pueblos, contemplando la diversidad del trayecto. Por mi parte le conté algo acerca de mi experiencia en bicicleta recorriendo la costa de la Novena Región hasta llegar a Calbuco, sin duda experiencias llenas de recuerdos y sensaciones de tiempos felices, de libertad de sol y lluvia, pero con alegría.

Paramos un par de veces, le pregunté a un joven si conocía el Herbarium, venía escuchando música y me dijo que no, pero que íbamos bien por la calle Arrieta. Stephanie sabía que los portones rojos que veíamos al fondo correspondían a la Universidad Sek, por lo que no estábamos tan lejos. Seguimos un poco más y de pronto un cartel anunciaba que habíamos llegado a la meta, el mismo que indicaba los diferentes productos que se venden en el lugar, tales como mermeladas, almendras, plantas medicinales, entre otras cosas que no recuerdo.

Al entrar un espacio semicircular con gravilla en el suelo, sirve como estacionamiento, aún arriba de las bicicletas seguimos derecho hasta notar una entrada en medio de un cerco de arbustos, un estrecho sendero encementado, pensado quizás en la posibilidad de tránsito de sillas de ruedas, de coches con guaguas e incluso bicicletas, acompañado de verdes y pardos. Árboles como quiyalles, espinos y almendros en flor se distribuían en lo que parecía un circuito creado para disfrutar de la vegetación. Entre muchas opciones para seguir caminando notamos que a la derecha había una casita, después de un jardín circular lleno de salvias, toronjiles, en donde una joven mujer trabajaba en cuclillas moviendo la tierra o arreglando algo. Los saludos van y vienen, nosotras en silencio y contemplación disfrutábamos de la sorpresa del paisaje, de su belleza y su gente trabajando en una armonía que irradiaba paz.

Un hombre, el único que ví, nos señaló un lugar dónde poder apoyar nuestras bicicletas, junto a la casita, pero una de las chicas le dijo que mejor las dejáramos en el jardín protegido, dirigiéndonos al lugar por donde recién habíamos pasado, donde muchas plantas medicinales crecían en una especie de óvalo, acompañado por bancas para sentarse. En una de ellas descansamos un momento y contemplamos el entorno más inmediato, mientras degustábamos jugosas naranjas.

Pregunté por Marie o por Rosemarie, enterándonos que Marie se encontraba haciendo clases: “Ya está por terminar”, nos dijo una de las chicas que trabaja con delantal de color café claro, que llevaban todas las demás mujeres que ahí se entraban realizando alguna labor.

Entonces caminamos por el frente de la casita, pasando junto a un almendro alto, medio en flor con sus frutos del año pasado, buscando otra casita que decía “Sala de Clases”, nos dimos unas vueltas y descubrimos otro jardín semicircular, de suelo arcilloso, donde dos mujeres con el mismo delantal trabajaban alegres limpiando.

El terreno subía transformándose en pradera, una hamaca solitaria colgaba de unos espinos, como haciendo una invitación al relajo, mientras que la cordillera se asomaba por encima de nosotras. Afuera de la sala de clases, había un mesón con algunos canastos con ramitas de hierbas, parecían una especie de arreglo floral, pero con ramitas verdes.

De pronto sale un par de mujeres de la sala, también con los delantales, nos saludan y una de ellas nos pregunta en qué andamos, ella era Marie, terapeuta hortícola y fundadora de la experiencia. Le digo que vinimos a conocer el Herbarium, que mucha gente nos había hablado del lugar y que no creíamos que era tan hermoso. Luego le explicamos un poco lo que hace cada una, Stephanie del Huerto Hada Verde y yo de la investigación que me encuentro realizando en el contexto de mi tesis. Ella nos cuenta de la existencia de un seminario sobre Terapia Hortícola en el mes de noviembre, entre otras cosas, es muy amable y nos invita unas mandarinas, también nos dice que si queremos recorrer el lugar lo hagamos libremente. Los recorridos abiertos el público comenzarán en esta temporada, cuando las plantas inician el proceso de floración, es como si la primavera despertara los sentidos y las plantas.

Luego de hablar con Marie y por mi parte pedirle un tiempo para hacerle una entrevista, ella comenzó a prepararse para almorzar. En ese momento conversamos unos minutos con otra mujer que nos mostró un sector de la parcela que estaba arada, explicándonos que será destinado para el proyecto Pillpa, contándonos además de su experiencia en la selva amazónica peruana junto a la gente de Tierra para niños. Les comenté mis deseos de traer a mi hija Maitén, imaginándola corriendo por el cerro, disfrutando de las maravillas puestas en este lugar, que parece dibujado con trazos de ramas y aromas.

Después volvimos al sector del vivero, donde conversamos un rato con Elisa, quien nos contó que trabajaba como voluntaria, tratando de ir varios días a la semana. Ella hizo el curso de Terapia Hortícola, pero nos dijo que lo suyo era el trabajo práctico, estar en contacto directo con la tierra y las plantas. Stephanie se mostraba impresionada con toda la cantidad de almácigos que había, con las variedades y sobre todo con el sistema de mesones para trabajar, en donde se nota que se utiliza mucha tierra, un elemento escaso en los barrios de Providencia.

Luego continuamos libres recorriendo los senderos, cada nuevo rincón despertaba nuestro asombro, imaginando que corríamos por el campo, por la pradera. Stephanie me decía que ese lugar debía estar lleno de hadas, pues éstas llegan a los tomillos, a los romeros, lavandas y en fin a las plantas aromáticas.

Nuestra idea consistía en llegar a la huerta, lugar que descubrimos junto a un estanque circular, en donde habitaban diferentes especies, totoras, plantas flotantes e incluso pequeños peces de colores. De inmediato este sitio nos invitó a sentarnos para contemplar y conversar acerca de lo que veíamos, de nuestros sueños por volver al campo, nuestro anhelo por conseguir un lugar donde dejar crecer nuestras raíces.

En la huerta vimos habas, acelgas, lechugas, en medio de plantas aromáticas y medicinales como la borraja, la salvia. Nos impresionó, también un gran matico que parecía árbol, entre otros antiguos como espinos, maitenes y quiyalles. Asimismo el sendero de limones que indicaba otro sector.

Cerca de las dos de la tarde decidimos regresar, pues el ritmo de la ciudad externa comenzaba a invadir nuestras mentes, el descenso en bicicleta fue el premio al esfuerzo anterior, en unos segundos estábamos inmersas nuevamente en la gran ciudad capitalina.

Martes 26 de agosto de 2008, 12:00 a 14:00 hrs.


Escrito por Sofía Hernández
Fotografías tomadas desde www.herbarium.cl

miércoles 3 de septiembre de 2008

¡Bazar de Primavera!


¡Atención!
El próximo sábado 27 de septiembre se realizará en nuestro huerto el
2° Bazar Hada Verde
El horario será de 10 a 17 horas. La entrada es gratuita.
Durante este evento los Socios y Amigos del huerto traen sus productos caseros, artesanías, gracias, manualidades, ropa, etc. y pueden regalar, vender, hacer trueque, mostrar a todas nuestras visitas.
Se realizarán también tours por el huerto y taller de pelotas de semillas.
2 Fanáticos de las bicicletas estarán haciendo ajustes a bicis por pocos $$$ ¡Trae la tuya!
Los interesados en traer sus productos, por favor avisar al 7278636 o al mail huerto.hadaverde@gmail.com.

lunes 1 de septiembre de 2008

Bitácoras antropológicas: otra visión de los huertos orgánicos

“Llego al huerto a eso de las 15:00 hrs, antes de tocar la campana para llamar a la puerta, veo a Stephanie guiando a un grupo de personas por el huerto, en el sector de las arvejas junto a la entrada, por lo cual, noto que ya ha empezado la sesión. Me hace una señal de saludo y un joven que desconocía me abre la puerta y me invita a dejar mi bicicleta en la bodega, por fuera de la casa. En estos momentos me cuenta que se llama Sebastián y me entero que es uno de los socios del huerto. En esta oportunidad, debido al taller y a las personas que llegaron a aprender sobre los cultivos verticales, él es el encargado de recibir a quienes llegan. Pronto me incorporo al grupo, dejo mis cosas en la cocina, guiada por Eli, otra socia que conocí el día del bazar. Del mismo modo noto que está Rodrigo, también socio, apoyando a Stephanie con el tema de los materiales durante la realización del taller.

En el momento en que me incorporo, noto el grupo de personas inscritas, en su mayoría mujeres, un matrimonio joven que espera a su primer hijo, otra pareja de adultos mayores que tal como Stephanie comenta son los padres de Ítalo, uno de los socios. En total el taller estaba compuesto por trece personas, incluyéndome como participante.

Después de un breve recorrido por el huerto, Stephanie comienza explicando la idea de los cultivos verticales, nos dirigimos hacia la mesa del centro, debajo del parrón, en donde había un amplio número de botellas plásticas y envases de yogurt. Muy cerca, junto a la ventana de la galeria de la casa, se había dispuesto un par de tarros con piedras y tierra, la misma que habíamos estado removiendo el jueves, la que se destinaba ahora para el relleno de los envases. De esta manera, Stephanie nos explicó cómo llenar las botellas, primero con piedras en el fondo y luego con la tierra, para después hacer dos orificios en la parte superior de la botella para cruzar un palo de bambú con una cuerda al medio, la que se estiraba por la boca de la botella y quedaba lista para colgar, es decir, un cultivo de tipo vertical.

Luego nos mostró una forma para unir varios envases de yogurt, destacando las bondades de hacerlo con cable, éstos también se rellenan con tierra, quedando listos para sembrar y colgar. Este tipo de técnica es apropiado, especialmente, para los almácigos o plantas pequeñas. De modo que se pasa un cable, cordel o pitilla entrelazando los envases pequeños, quedando listos para colgar.

Después de estas instrucciones, nos dividimos en dos grupos, uno de los cuales se dedicaría a preparar los envases de yogurt con semillas de acelga y caléndula, mientras que el otro trabajaría con la técnica de las botellas. A mi me tocó participar con el grupo de los envases de yogurt, junto a una joven estudiante de Letras llamada Rosario, su amiga música y la joven pareja que esperaba a su primer hijo. La estudiante de letras asistió junto a su hermana y su amiga, enterándose de esta actividad mediante el blog del huerto. La chica que había estudiado música, hasta hace poco tiempo vivía en El Arrayán, en donde me contó, siempre tuvo “chacra”, por lo que: “ahora que me vine a la ciudad, en la casa donde vivo con unos amigos queremos hacer un huerto, el patio es grande”, esta casa se encuentra ubicada en Ñuñoa, según me contara.
La pareja joven también se enteró por medio del blog. Ella se encuentra en su quinto mes de embarazo y comenta que trata de evitar aquéllos alimentos que contienen químicos. Ambos son originarios de Temuco, por motivos de trabajo de él se mudaron a vivir a Santiago, situación que ha sido un tanto difícil, en términos de adaptación al ritmo de la ciudad.



Ella es abogada y se encuentra trabajando en un Corporación de Asistencia Judicial en la comuna de Maipú “me cansa mucho el traslado”, asegura, viven en un departamento en Ñuñoa y ella afirma que: “queremos ir cambiando de a poco nuestro modo de vida”, ella desea colaborar en las labores del huerto durante su período prenatal, pues considera que el contacto y trabajo con la tierra favorecerá el desarrollo de su hijo. Él es constructor y pianista, deseando dejar parcialmente su trabajo en una constructora para dedicarse a la música. Es así como vamos conversando, esto y mucho más, mientras vamos rellenando los envases de yogurt, uniéndolos con el cable y poniendo las semillas que Rodrigo nos ha pasado. Luego terminamos y debemos cambiar de tarea, por lo que buscamos las botellas y cedemos nuestro espacio para intercambiar con el otro grupo, compuesto por una mujer mayor que iba comentando en voz alta muchas de las cosas que Stephanie explicaba, argumentando y contando elementos de su propia experiencia. Ella y su hija se habían enterado del taller por medio de la revista VIVE, entregada por la empresa VTR, en donde, según contaron, aparecía un artículo sobre alimentación saludable y algunos lugares de Santiago donde se hacía alguna actividad al respecto. En este espacio, entonces, apareció el Huerto Orgánico Comunitario Hada Verde. También se encontraba la hermana de Rosario, quien estudió arte y al igual que ella se encuentra ávida por conocer nuevas formas de alimentación y autoproducción de alimentos.

Una vez que ambos grupos terminamos las labores de los envases, Stephanie dio inicio a la segunda parte del taller, relacionado con el cultivo vertical en cilindros, de malla y de tubos de pvc. En primer lugar nos mostró el cilindro de malla más alto, el mismo que habíamos estado construyendo el jueves recién pasado, aludiendo a que se trata de una cama pero en forma vertical, por lo que su planificación para el cultivo puede ser similar a la que se hace para una cama en el suelo, de modo horizontal. Nos mostró cómo armar el cilindro, uniendo la reja, cociéndola con alambres, para luego darle estabilidad mediante el relleno con piedras hasta una altura de unos 20-25 cm, para finalmente recubrir sus costados con cartón y dejarla lista para el llenado con tierra. Para llevar a cabo el riego, se introduce un tubo de pvc, con varios orificios, en el centro del cilindro para así repartir su humedad entre las plantas que se posicionan a lo largo de la estructura.


Después de los cilindros de malla, llegó el turno de los tubos de pvc, Stephanie hace la demostración de cómo ir cortando, con una sierra, los orificios necesarios para posicionar una planta, nos cuenta acerca de la separación justa, la forma del orificio y lo necesario que resulta tapar con una cinta el extremo del tubo.

Me ofrezco como voluntaria para comenzar con el corte del tubo y noto que se hace un trabajo físico importante, por lo que se instala por unos momentos, el tema de cómo poder hacer los orificios de un modo más rápido y más fácil. Entre las divagaciones del grupo el constructor alguien agarra la sierra y hace varios orificios más, mientras converso con una de las chicas de mi grupo sobre su interés por hacer una huerta en su casa, ubicada en las cercanías de Isla de Maipo. Ella es mamá de tres hijos, hace un tiempo vive en la casa que fuera de su madre, la que murió hace varios años: “mi mamá siempre tuvo huerta, tenía de todo, tomates, zapallos, choclos, hierbas medicinales de todo”, me cuenta que siente las ganas de retomar el trabajo que su madre hacía, haciéndose el tiempo necesario para lograrlo, incluyendo en la labor a sus hijos. Fue su sobrina quien la invito a participar de este taller, sintiéndose muy entusiasmada con la idea, sobre todo por coincidir con sus anhelos presentes de volver a cultivar la tierra.

Pasado las cinco de la tarde las tareas fijadas en el taller terminan y comienza un correteo por la cocina, Stephanie y Eli se apresuran para servir un rico kitsch de verduras que la misma Stephanie había preparado con productos de la huerta quien nos comentó que: “me acosté a las cinco de la mañana preparando todo”. Mientras esto ocurría, yo me dirigí hacia el sector de las gallinas para conversar un poco más con Sebastián, quien se encontraba observándolas. Hablamos acerca de lo grande que están, la llamada “Guerrillera”, según él parece que será un gallo, riéndonos ante la posibilidad de que las gallinas se reproduzcan. Me cuenta que la vida útil, en términos de poner huevos, no supera los siete años, de los cuales sólo ponen sus tres o cuatro primeros años, entonces: “¿qué vamos a hacer con todas estas gallinas viejas?”, se pregunta Sebastián con un tono sarcástico. Luego llega la pareja joven y comenzamos a hablar de la gallina araucana, ella nos habla con gran propiedad del pueblo mapuche de su sustento como cultura nómade, entre Argentina y Chile por la Cordillera de Los Andes, Sebastián prestaba gran interés y parecía no saber mucho de lo que hablábamos, mostrando gran sorpresa de, por ejemplo, la cultura del piñón y por la vida de otros pueblos en las zonas australes de Chile, en cuanto a sus dietas, la práctica de la recolección de frutos, de mariscos y caza. Sebastián es agrónomo y afirma que: “me gusta esto de las plantas, pero más la onda estética, las plantas más ornamentales”.

Luego nos reunimos junto a la mesa, ofrezco mis mazapanes y almendras, teniendo una buena aceptación entre los participantes que terminaban de degustar el kitsch. Finalmente Eli y Rodrigo ayudan a Stephanie a distribuir una especie de cuestionario en donde se pregunta a los participantes su nombre, su ocupación, además de cómo se enteraron de la existencia del huerto, de la actividad y por qué se interesaron. Todos y todas se retiran muy satisfechos y animados para poner en práctica lo aprendido en este taller, le preguntan a Stephanie por nuevas actividades y se despiden llevando sus botellas y envases de yogurt con sus respectivas plantas.”


Escrito por Sofía Hernández
Sofía es mamá de una linda niña de dos años llamada Maitén. Estudió antropología en la Universidad Bolivariana y está desarrollando su trabajo de tesis en el tema de la Agricultura Urbana en Santiago. Su interés principal, es conocer el sentido que atribuyen las personas al hecho de tener o trabajar un huerto. Hace mazapán para aportar a la economía doméstica y vive en Ñuñoa junto a su familia, Tom y Maitén.
Cómo parte de su trabajo de campo, se ha involucrado en varios proyectos de huertos urbanos en El Bosque, Nuñoa y Providencia, conociendo de primera fuente cómo se desarrolla los distintos grupos y organizaciones, que involucran personas de todas las edades. Asiste al Huerto Hada Verde desde hace aproximadamente 3 meses, aportando con su trabajo, su visión antropológica y su calidez.

Feliz Septiembre

Este mes se viene el cambio de estación en Chile. Lo que implica que también estaremos cambiando las camas para dar paso a los nuevos cultivos de temporada.

Dentro de las actividades que tenemos preparadas para Septiembre, están las siguientes:

  • Debido al éxito de asistencia, esta semana repetiremos el taller de cultivos en Espacios Verticales (6 septiembre). Los interesados deben inscribirse con anticipación ya que los cupos son limitados (llamar al 7278636 o escribir al huerto.hadaverde@gmail.com).
  • Después de fiestas patrias, se realizará el Segundo Bazar en nuestro huerto (27 de septiembre). Para los que no estén informados, ese día se abrirán las puertas del huerto al público y nuestros socios y amigos pueden vender, hacer trueque, regalar, etc. todos las artesanías que produzcan. En la primera versión del bazar nuestros socios llevaron nueces, mermeladas, artesanías en joyas, aros, prendedores, ropa, trabajos en lana, galletas y mucho más. También pondremos parte de la cosecha a la venta del público (incluyendo sales aromáticas, vinagres, sopas, pan, etc).
  • A manera de anticipo, para nuestros socios y amigos, durante los primeros días de Octubre nos reuniremos para despedir esta temporada de invierno y conversar acerca de lo que se viene en el Huerto. ¡¡Atentos!!
Revisa el calendario de Septiembre pinchando aquí.