La evolución del Huerto Hada Verde

Muchos de los que llegan a la antigua casa del Huerto, en el barrio de Miguel Claro en Providencia, dicen que esta es un oasis. A sólo unas cuantas cuadras hay calles de alto movimiento vehicular, ruido, personas circulando, y luego, adentrándose en las calles, la quietud del barrio hace pensar que realmente es otro lugar u otra dimensión.

El proyecto del Huerto nació hace un poco más de 2 años como un proyecto sencillo. Al principio sólo unos pocos tenían acceso a él, mayormente amigos y familiares, que veían el entusiasmo de Stephanie y brindaban su apoyo.

Con el paso del tiempo se fueron incluyendo personas interesadas que venían de fuera de este círculo y estaban dispuestos a realizar una pequeña inversión mensual. Fue así como que llegué al Huerto, cuando aún no tenía nombre oficial, ni blog, ni salía mencionado en revistas u otros sitios. Mi interés era el de apoyar (digamos económicamente) un proyecto preocupado del ambiente y de las personas. No voy a olvidar que lo veía además como la terapia antiestrés de mi pareja y el interés propio de aprender a cultivar, a conocer qué sembrar y en qué época y tener ese contacto con la tierra. Aquel contacto que tuve gracias a mi Abuela cuando yo era chica, en la parcela dónde pasé muy buenos momentos arriba de árboles o en medio de las siembras. Finalmente fue el entusiasmo y la sencillez de Stephanie lo que me motivó a acercarme al proyecto. O talvez debiera decir que no me di cuenta y el proyecto me fue envolviendo de manera silenciosa e inesperada.

Algunos dicen que existe una ley universal en que todo lo sencillo se vuelve complejo. Pienso en esto cuando imagino los inicios del Huerto y lo contrasto con lo que hoy sucede, tanto gracias a las conversaciones e investigaciones de Sofía (1) y de su trabajo en otras cooperativas, como lo que podemos ver en el interior de nuestro proyecto, reflexionando durante la planificación con Sebastián (2) y Stephanie.

El Huerto Hada Verde ha ido creciendo para tomar viva propia. Requiere cada vez más tiempo y dedicación, más ojos sobre él, más manos que trabajen, mayor inversión, mayor compromiso.

El Huerto ha dejado de ser un proyecto meramente personal para transformarse en un fenómeno, que se repite no sólo en nuestra casa, sino también en otros barrios de Santiago o fuera de él. Tiene que ver con un cambio cultural, con la preocupación de las personas en el tema ambiental, con la necesidad de organizarse comunitariamente.


Es en este cambio en la mirada de las personas, el “cambio cultural”, que existe mayor complejidad. Este proyecto comienza a exigir de cada uno de los antiguos miembros algo que llamamos “acción”, que básicamente es comenzar a desempeñar un rol activo dejando atrás aquel rol de observador inanimado.

Esto ha sido parte de mi proceso. El cambio de paradigma involucra abordar problemáticas que ya no son solamente del ámbito de la familia o trabajo sino de un colectivo. Se genera un cambio en el uso del lenguaje, pasando de un “tuyo” a un “nuestro”. Se comienza a establecer redes que se extienden fuera de los muros de nuestro jardín, ya sea por el boca a boca o por el uso de las tecnologías web y la publicidad. Comenzamos a reconocer que la suma de las partes es mayor a todo el conjunto. Se produce un “awareness” o un tener conciencia del valor de nuestro trabajo en un entorno de colaboración, y un verse a sí mismo reflejado en los demás.

El Huerto ya requiere de mayor planificación y participación externa. Se han comenzado a acercar personas interesadas en saber qué es permacultura o en crear huertos en sus casas. El llamado a talleres realizados por el Huerto ha resultado todo un éxito, lo que nos incita a preparar más actividades para el verano. Semanalmente vienen a trabajar personas a las que hemos llamado “amigos del huerto” que están dispuestas a aportar su granito de arena sin recibir nada, excepto la oportunidad de aprender del trabajo diario de un huerto.

Estamos comenzando a pensar en metas más complejas, lo que requiere de nosotros una mayor inversión de tiempo y una preocupación por el informarse y aprehender nuevo conocimientos. Para poder avanzar es necesario ordenar lo que hemos ido haciendo hasta ahora, identificando fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Esta preciosa evolución a veces es demasiado trabajo para pocas personas. Hay momentos en que pareciera que se escapa de nuestras manos y nos preguntamos si valdrá la pena tanto sacrificio y tanto tiempo invertido. Luego tomamos un poco de aire sentados frente al jardín, a esa hora en que ya el sol comienza a ponerse. Con un té en la mano pensamos que con el advenimiento de la primavera todo retomará un ritmo armónico, que nuestros socios comenzarán a participar más activamente y comenzarán a alzar la voz.

Durante esta semana, nos estaremos reuniendo para conversar y revisar lo que ha sido el Huerto Hada Verde hasta ahora y lo que se quiere lograr en el futuro. Aprovecharemos el cambio de estación, el cambio de “camas”, prenderemos unas velas, pondremos linda la casa. Será un ritual para marcar el fin de una etapa y el comienzo de otra. El rol de cada Socio es y será importante. La participación comprometida y activa hará que este proyecto comunitario se mantenga a lo largo del tiempo.

Escrito por Eli Cárdenas
Socia del Huerto//Blogmaster.

(1) Sofía Hernández es Amiga del Huerto, y trabaja cada semana con nosotros. Ella estudia Antropología y está desarrollando su tesis sobre el impacto de los huertos urbanos en la vida de las personas. Hemos publicado algunas de sus bitácoras en el blog.
(2) Sebastian Videla es Socio del Huerto desde los inicios del proyecto. Brinda su valioso apoyo en la planificación.

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