el encuentro de las semillas

Ayer se realizó en el centro cultural El Castillo Verde del Encantar, la II Feria de Intercambio y Comercio Justo. Nos enteramos por casualidad, gracias a una Socia que había asistido a un taller y vio el afiche de la feria.
Esta era una oportunidad de conocer a otras personas que están trabajando con huertos y están trabajando con permacultura, así que Stephanie, se fue en su bicicleta a Salvador, cerca de irarrázaval para ver de qué se trataba y sin saber qué esperar. Claro, que salió provista de un poco de semillas de la producción del huerto (semillas orgánicas) y un poco de aquellas semillas que son una joyita, como el amaranto.
Este sábado se había planificado hr de trabajo en el Huerto, por lo que no se podía participar en toda la jornada de la feria, además teníamos reunión de comunicaciones y había que ocuparse del tema.
Habíamos quedado de juntarnos en el jardín, y cuando Stephanie llegó, un poco con cara de velocidad producto del retraso, traía además consigo otras impresiones. ¡El encuentro había sido un éxito! De su bolso sacó muchos papeles doblados y bolsitas plásticas con semillas de todo tipo, colores, formas y orígenes.
Hay que reconocer que cuando uno cuida tanto una semilla que es única, que hay que cultivar y proteger para que madure y luego poder obtener más semillas, uno se vuelve madre o padre. "Quien sabe dónde irá a parar?", puedes pensar aprehensivo. Pero hay que estar allí en el lugar y darse cuenta que además de verduras, debes cultivar el desapego. "Ya, que se le lleven y que sea para mejor", terminas creyendo. Con ese pensamiento entonces, Stephanie se encontró en la azotea del castillo, con un poco más de 30 personas que estaban realizando el trueque de semillas.
Había que concentrar la energía, y Stephanie como emisaria, comenzó el contacto con un grupo reducido. Las frases "Te doy 2 porque sólo tengo 6", "no tengo semillas pero tengo mermelada para cambiar", "tengo almendras", era parte del sistema. Fue todo muy rápido y se improvisaron los papelitos doblados con semillas de verduras y legumbres.
En el lugar estuvo presente una mujer que ha recorrido todo Chile haciendo trueque de semillas, en cada pueblo, con dueñas de casa, abuelitas, hombres de tierra. La idea es recobrar especies perdidas que han dejado de estar disponibles debido a que las grandes empresas van escogiendo o manipulando las semillas y escogen solamente algún tipo más fuerte. Ella tenía experiencia y traía consigo una gran caja de semillas.
Alguien anotó los mails del grupo para comenzar con la red de contacto. Stephanie recibió varias semillas de porotos, habas, linaza, y hasta ¡azafrán! Cuando se dio cuenta, se había pasado la hora de talleres a los cuales había planificado ir, pero hay oportunidades que no se pueden desaprovechar y aquel intercambio era una de ellas.
El único detalle cuestionable del encuentro fue que los horarios de partida del evento y de los talleres, no se cumplió. Entonces, para personas que se tienen que planificar debido a que de ellos dependen otras personas, en un poco complicado llegar a la hora y que las cosas no anden. Sería bueno mejorar en ese sentido, aunque es comprensible, a lo mejor se estaba esperando quorum.
Pero solamente fue un detalle, y la gente que participó del trueque, agradece muchísimo esta iniciativa.

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